La Flota del Pacífico rusa y la Armada china han realizado un patrullaje conjunto en el Mar de Japón y el Mar de China Oriental, con la participación de submarinos y barcos de guerra. El submarino ruso Volkhov B-603, del Proyecto 636.3 y clase Kilo, y la corbeta rusa Gromkiy, el buque antisubmarino Almirante Tributs y dos destructores chinos, el Urumqi y el Shaoxing, han participado en el operativo. La travesía de más de 3.200 kilómetros desde Vladivostok ha sido acompañada por unidades de apoyo logístico. Oficialmente, Moscú y Pekín han justificado estas maniobras como necesarias para garantizar la paz y proteger instalaciones económicas. Sin embargo, el escenario elegido no es casual, ya que el Mar de Japón es una zona de influencia estadounidense con presencia constante de su flota. El patrullaje naval se suma a una serie de ejercicios conjuntos iniciados en 2021, incluyendo el ejercicio Joint Sea-2025, que ha reforzado la presencia de ambas fuerzas en torno a Vladivostok. El patrón es claro: no se trata de misiones aisladas, sino de un plan de cooperación sostenido que vincula a dos gigantes militares en un tablero donde cada movimiento redefine la estabilidad de la región Asia-Pacífico.