Pedro Sánchez considera que no tiene sentido presentar unos Presupuestos Generales del Estado si no se cuenta con los votos necesarios para su aprobación, pero sí tiene sentido presentar una propuesta de modificación de la Constitución para blindar el derecho al aborto aunque no se cuente con los votos necesarios. La flotilla Global Sumud ha llegado a las aguas territoriales de Gaza después de un mes de odisea, con el objetivo manifiesto de entregar cuatro blisters de paracetamol y diez botes de leche en polvo al pueblo gazatí, pero su misión latente es denunciar la masacre que el gobierno israelí está cometiendo sobre la población de Gaza. La aventura de la flotilla tiene todos los ingredientes para ser un éxito de audiencia, en particular, la indiscutible justicia de su denuncia y los discutibles egos de algunos de sus participantes. La contradicción que supone una acción que tiene como objetivo fracasar lleva a otra todavía más rocambolesca, como es el uso instrumental del dolor de los gazatíes para conseguir una repercusión mediática que indirectamente ayude a aliviarlo. Sigmund Freud defendía que había que diferenciar entre los contenidos manifiestos y los contenidos latentes de los sueños, y esto se aplica también a las intenciones de los miembros de la flotilla. La misión de la flotilla no terminó tras la detención por las fuerzas israelíes, sino que simplemente pasó a otra fase igualmente interesante.