La decisión presidencial de levantar restricciones a Nvidia y otras empresas tecnológicas para vender chips a China ha generado debate sobre la seguridad nacional estadounidense. Los chips H20 de Nvidia, considerados obsoletos por Donald Trump, son esenciales para entrenar modelos de IA avanzados y tienen una gran demanda en China, donde se vendieron un millón de unidades en 2024, cinco veces más que Huawei. La decisión de permitir la venta de estos chips sin contrapartidas de Pekín ha generado inquietud sobre la vulnerabilidad de la seguridad nacional estadounidense, especialmente en áreas como la escasez de imanes resistentes al calor para misiles y aviones de combate. El déficit proyectado de 4,1 billones de dólares y el cobro del 15% a las tecnológicas pueden ser motivos para esta decisión, pero no se especifica el destino de estos fondos, lo que genera dudas sobre su uso. La administración ha permitido transacciones con actores chinos considerados peligrosos sin obtener beneficios estratégicos claros, lo que puede tener implicaciones políticas y financieras inmediatas.