Alemania ha decidido recuperar el servicio militar, suspendido desde 2011, con un sistema de reclutamiento voluntario. El objetivo es fortalecer la defensa del país, que actualmente cuenta con 183.000 efectivos, y alcanzar los 260.000 a principios de la próxima década. El servicio militar será de al menos medio año, con una compensación económica de 2.300 euros netos, y los jóvenes podrán escoger en qué rama del ejército quieren adquirir destrezas. El Gobierno ha puesto en marcha la maquinaria legislativa para implementar la nueva mili, que se espera estrene en 2026. El canciller Friedrich Merz ha dejado la puerta abierta a que el servicio militar pueda ser obligatorio en el futuro si no se cumplen los objetivos. La decisión se ha tomado en un contexto de tensión geopolítica en Europa, marcado por la invasión de Ucrania por Rusia y la presión de la OTAN para que los países miembros aumenten su gasto militar.