María Chivite, presidenta de Navarra, ha comparecido en el Senado para negar irregularidades en las obras de los túneles de Belate, a pesar de que un informe de la Oficina Anticorrupción califica el contrato como 'nulo de pleno derecho'. Chivite admitió que hablaba con Santos Cerdán, ex número 3 del PSOE y actualmente en la cárcel, sobre adjudicaciones de obra para Navarra, pero insistió en que todo era 'en el plano político'. También reconoció que se enteró de los tejemanejes de Cerdán y la mujer de su número dos en el PSN trabajando para la empresa beneficiada 'al mismo tiempo que todo el mundo'. Chivite defendió a su consejero Óscar Chivite, quien había mandado al ex secretario de la mesa de contratación a un almacén sin ordenador por denunciar irregularidades. La presidenta de Navarra se limitó a encogerse de hombros sobre los sobrecostes millonarios, calificándolos de 'normales en la obra pública'. El contrato en cuestión tiene un valor de 45% de la empresa adjudicataria, controlada por Cerdán.