María Chivite, presidenta de Navarra, admitió que utilizó a Santos Cerdán como intermediario con el Gobierno de Pedro Sánchez para obtener subvenciones destinadas a obras. Chivite reconoció que Cerdán acudía a reuniones con ministerios tanto por iniciativa propia como a petición suya. La líder socialista negó que hablaran sobre la licitación del túnel de Belate, una obra adjudicada a Servinabar-Acciona, empresa en la que Cerdán poseía el 45% del capital. Chivite anunció que presentará alegaciones al informe de Anticorrupción que apunta irregularidades en la adjudicación. La presidenta navarra se mostró alterada y evitó pronunciarse sobre si mantiene su confianza en Cerdán. Chivite también admitió que se enteró por la prensa de que la pareja de su exnúmero dos, Ramón Alzórriz, trabajaba para Servinabar. La dirigente socialista defendió que Alzórriz no ha cometido ningún delito. En relación con el nombramiento de Óscar Chivite como consejero, la presidenta afirmó que confía en él. El caso Koldo sigue siendo un tema de debate en la comisión del Senado que investiga las irregularidades en la adjudicación de obras en Navarra.