La isla de Sri Lanka es un territorio estratégico en el océano Índico, con una rica historia que data del siglo IV a.C. y una ubicación clave para el comercio global. China ha intensificado su influencia en la región, invirtiendo miles de millones en infraestructura, como la construcción de una refinería de petróleo en Hambantota valorada en 3.700 millones de dólares. Además, Pekín ha facilitado la reestructuración de una deuda de 4.200 millones de dólares en 2023, lo que ha permitido al Fondo Monetario Internacional liberar fondos vitales para la isla. La influencia china en Sri Lanka ha generado recelo en otras potencias regionales, como India, que observan con atención la creciente presencia de China en la región. La relación entre China y Sri Lanka se ha fortalecido en los últimos años, con acuerdos de cooperación económica y tecnológica que refuerzan esta relación. La ubicación de Sri Lanka en el océano Índico la convierte en un nodo geopolítico de primera magnitud, y controlar o tener acceso a su territorio significa influir en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo.