La 80.ª edición de la Vuelta Ciclista a España se vio interrumpida en su etapa final debido a manifestaciones propalestinas en Madrid. Los manifestantes ocuparon calzadas, lanzaron objetos y obligaron a la policía a desplegar cargas antidisturbios. La etapa fue cancelada a 56 kilómetros de la meta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había mostrado su apoyo a los manifestantes, lo que generó críticas de la ultraderecha española y de Israel. La manifestación contó con 100.000 asistentes, según el Gobierno, y resultaron 22 policías heridos. La cancelación de la etapa y la ceremonia de podio dejó a Jonas Vingegaard sin su momento de gloria. Sánchez destacó que España es un ejemplo en la defensa de los derechos humanos y que la mayoría de los asistentes a la manifestación lo hicieron de forma pacífica.