La vida útil de un superpetrolero es de unos 20 años, pero desde 2022, el número de petroleros enviados al desguace está en mínimos históricos. La causa es la creación de una flota fantasma por parte de Rusia para mover el petróleo sancionado después de la invasión de Ucrania. La flota fantasma cuenta con entre 600 y 1.400 buques, comprados a través de una red de propietarios imposibles de rastrear. Estos barcos operan sin un seguro fiable y transfieren el petróleo de un barco a otro para blanquearlo. La situación ha generado un problema geopolítico, ya que los barcos más viejos e insostenibles de la flota fantasma están empezando a llegar a Alang para su desmantelamiento, lo que puede ser una victoria para la seguridad marítima y el medio ambiente, pero también recompensa a las entidades sancionadas. Los desguazadores de Alang pueden comprar un petrolero sancionado con un descuento de hasta el 40% sobre su valor de mercado como chatarra.