India importa más de 1,5 millones de barriles diarios de crudo ruso, lo que supone más del 30% de sus importaciones de petróleo. Esto se debe a la especulación del lobby de las grandes petroleras de India, que refinan el crudo ruso a precio reducido y lo exportan a Europa, África y Asia. Los ingresos van a parar a los gigantes energéticos de India, con conexiones políticas, y ayudan a financiar la guerra de Vladimir Putin. La dependencia de India del crudo ruso es oportunista y corrosiva para los esfuerzos mundiales por aislar la economía de guerra de Putin. India actúa como una cámara de compensación global para el petróleo ruso, convirtiendo el crudo embargado en exportaciones de alto valor y ofreciendo a Moscú los dólares que necesita. La Administración Biden ha hecho la vista gorda ante esta situación, pero el gobierno de Trump ha impuesto un arancel de seguridad nacional del 25% a los productos indios para abordar la amenaza que supone la continua importación de petróleo ruso por parte de India.