El Ayuntamiento de Barcelona, liderado por el socialista Collboni, ha decidido solidarizarse con los palestinos y ha declarado que varias localidades palestinas, incluyendo Gaza, forman parte del Distrito XI de la ciudad. Esto ha generado críticas por priorizar esta cuestión sobre problemas locales como la seguridad, la degradación de zonas y la vivienda. Se argumenta que la solidaridad con los palestinos ha sido en realidad solidaridad con el terror, ya que el dinero recibido no ha mejorado el nivel de vida de la gente, sino que ha reforzado una dictadura totalitaria y teocrática, y ha sido utilizado para educar en odio antisemita y para llenar Gaza de armas y túneles. El artículo cuestiona la efectividad de esta solidaridad y su impacto real en la situación de los palestinos. Collboni se suma a la ola antiisraelí y antisemita, y se critica que la justicia acaba tumbando sistemáticamente acuerdos municipales racistas y anticonstitucionales. Se destaca que la Unión Europea, Estados Unidos y otros países han regalado ingentes cantidades de dinero a los palestinos, pero que esto no ha servido para mejorar su situación.