El euro podría convertirse en una moneda de reserva mundial, desafiando la hegemonía del dólar, debido a la creciente desconfianza en la gestión estadounidense de las bases económicas y geopolíticas. La emisión conjunta de deuda a nivel europeo para financiar los planes de defensa o la transición energética podría ofrecer al mundo un activo seguro, líquido y políticamente fiable. El euro parte con una cuota de reservas internacionales del 20%, frente al 57% del dólar, pero expertos como Alfonso Peccatiello y Francisco Quintana creen que el euro podría ganar peso de forma clara. La UE ha incautado 210.000 millones de euros en activos rusos y está debatiendo qué hacer con ese dinero. Un euro dominante supondría una oportunidad crítica para Europa, permitiéndole financiarse de forma más barata y con mayor liquidez.