La materia oscura representa el 85% de la materia del universo, pero sigue siendo un misterio. El modelo más aceptado es el de la materia oscura fría (CDM), pero tropieza al explicar la distribución de materia en el centro de las galaxias. Una nueva hipótesis propone que la materia oscura se comporta como un superfluido cuántico, formado por partículas ultraligeras como los axiones. Simulaciones basadas en la ecuación de Gross-Pitaevskii muestran que la materia oscura superfluida puede explicar la rotación suave de las galaxias y la formación de vórtices cuánticos. Estos vórtices podrían actuar como andamios cuánticos que estabilizan el movimiento de la materia en el núcleo galáctico. La teoría podría tener implicaciones importantes para la ciencia, como explicar la forma en que las galaxias rotan sin requerir concentraciones extremas de masa en sus núcleos.