En el Valle de la Muerte, una planta llamada Tidestromia oblongifolia puede vivir a temperaturas de más de 50 °C. Un equipo de científicos de la Michigan State University, liderado por Seung Yon 'Sue' Rhee y Karine Prado, descubrió que esta planta puede mantener la fotosíntesis activa bajo calor extremo. La planta activa o desactiva cientos de genes en menos de 24 horas para ajustar su metabolismo al calor extremo. También aumenta la producción de la enzima Rubisco activasa, esencial para sostener la fotosíntesis. Los investigadores diseñaron cámaras experimentales capaces de alcanzar 50 °C y niveles mínimos de humedad para estudiar la planta. En solo 10 días, las semillas germinaron y triplicaron su biomasa, mientras que plantas relacionadas morían en cuestión de horas. El descubrimiento podría revolucionar la agricultura del futuro, ya que si los mecanismos genéticos de Tidestromia oblongifolia se incorporaran a cultivos como el maíz, el trigo o la soja, la agricultura global podría adaptarse mejor a un planeta más cálido. La temperatura óptima para la fotosíntesis de esta planta es de 45 °C, lo que es más alto que el de cualquier cultivo.