Un equipo liderado por Kimberly Emig, del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) en Estados Unidos, ha detectado y mapeado el gas molecular oscuro en Cygnus X, una zona de formación estelar de la Vía Láctea, ubicada a 5.000 años luz de la Tierra. El área cubierta equivale a más de 100 veces el tamaño aparente de la Luna llena. El gas molecular oscuro es un componente invisible que representa una fracción oculta del combustible cósmico con el que las galaxias fabrican estrellas. Los científicos utilizaron el Telescopio de Green Bank para detectar las líneas de recombinación de carbono, señales de radio extremadamente débiles que se producen cuando un átomo de carbono captura electrones libres. El nuevo mapa expone una red intricada de arcos, filamentos y crestas de gas oscuro entrelazadas dentro de Cygnus X. El gas detectado se mueve a gran velocidad, generando turbulencias que influyen directamente en la rapidez con la que nuevas estrellas pueden surgir. La intensidad de las emisiones de carbono está estrechamente relacionada con la luz que irradian las estrellas jóvenes cercanas.