Hace más de 500 millones de años, la Tierra experimentó un episodio conocido como 'Tierra bola de nieve', donde el planeta estaba cubierto de hielo. Sin embargo, investigaciones publicadas en Geology sugieren que bajo esta aparente quietud, los glaciares erosionaban la superficie terrestre y liberaban minerales hacia los océanos, alterando la química marina y creando un entorno fértil para la evolución de la vida. Los glaciares actuaron como reactores geológicos, transportando nutrientes clave que impulsaban la proliferación de microorganismos y facilitando el paso de organismos unicelulares a estructuras multicelulares más sofisticadas. Este cambio marcó un punto de inflexión en la historia evolutiva, demostrando que los glaciares no solo moldearon el paisaje, sino que también fueron catalizadores de la biodiversidad que hoy conocemos. La investigación abre preguntas cósmicas sobre la posibilidad de que el hielo pueda detonar cambios evolutivos en otros lugares del universo, como lunas heladas como Europa o Encélado.