La Vía Láctea, nuestra galaxia, presenta una onda colosal llamada 'la gran ola' que se propaga por el disco galáctico. Esta onda, identificada por el equipo dirigido por Eloisa Poggio, es una corrugación vertical a gran escala que causa que franjas enteras de estrellas se desplacen hacia arriba y hacia abajo. La onda se extiende por al menos 10.000 años luz y posiblemente hasta 20.000, y afecta a una vasta sección del disco exterior. Los científicos han medido la onda, pero no saben qué la causó. La principal hipótesis es que la Vía Láctea sufrió un encuentro o colisión con una galaxia enana más pequeña. La investigación utiliza datos del satélite Gaia, que mapean la posición 3D y el movimiento 3D de las estrellas. La altura de la onda es de 150-200 parsecs, lo que supone hasta 650 años luz por encima y por debajo del plano galáctico. La onda también muestra un movimiento radial sistemático de 10-15 km/s hacia el exterior.