La turbulencia es un fenómeno complejo que combina temperatura, presión, velocidad del viento y condiciones cambiantes. Richard Feynman lo definió como el problema más importante sin resolver de la física clásica. Dos científicos, Bjorn Birnir y Luiza Angheluta-Bauer, han desarrollado una nueva teoría que combina métodos opuestos, lagrangiano y euleriano, para entender mejor la turbulencia. El resultado es un modelo avanzado que capta la complejidad de la turbulencia y podría ser la base de predicciones más finas para la aviación. El interés práctico es evidente, ya que un modelo más preciso permitiría a los ingenieros diseñar aviones capaces de soportar mejor las turbulencias y a los meteorólogos anticipar con más detalle cuándo y dónde aparecerán. Según Birnir, este trabajo beneficiará al diseño de aviones y permitirá modelos meteorológicos más exactos. Un estudio reveló que, entre 1979 y 2020, los episodios graves de turbulencia en el Atlántico Norte aumentaron un 55%. El cambio climático parece estar detrás de esta tendencia.