Los incendios forestales, antes ligados a estaciones específicas, ahora parecen no tener descanso. El cambio climático intensifica sequías y olas de calor que favorecen su propagación. La NASA informa que las temperaturas más altas permiten que el fuego siga activo a horas en las que antes solía extinguirse. La Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres confirma que Europa ya superó las 450.000 hectáreas quemadas en apenas seis meses de 2025, el doble que el año anterior. Un estudio de la Universidad de Tasmania demuestra que más de la mitad de las áreas incendiadas ya no respetan la temporada natural. El problema no es solo cuánto arde, sino cuándo, ya que las especies evolucionaron para resistir incendios en determinados periodos. La alteración amenaza la biodiversidad de formas que aún no comprendemos del todo. Los expertos cruzaron datos satelitales de humedad en vegetación, mapas de rayos y áreas quemadas en más de 700 regiones ecológicas. El profesor David Bowman resume que los seres humanos tienen una gran responsabilidad en la gestión sostenible del fuego.