La cápsula Nyx, desarrollada por la empresa alemana The Exploration Company, despegó desde la base californiana de Vandenberg el 23 de junio. La misión tenía como objetivo demostrar tecnología clave para futuras misiones espaciales. Sin embargo, el sistema de paracaídas falló durante la reentrada, y la cápsula se estrelló en el océano Pacífico. A bordo de la cápsula había restos humanos y ADN de familias que deseaban rendir tributo a sus seres queridos de una forma insólita, así como material vegetal para ensayos científicos. La empresa Celestis, pionera en convertir la órbita en lugar de homenaje, gestionó las cápsulas funerarias. A pesar del accidente, la empresa considera que la misión fue un éxito parcial, ya que demostraron tecnología clave. El objetivo a medio plazo es convertir a Nyx en un transporte habitual hacia estaciones en órbita baja. Un vuelo demostrativo está previsto para 2028. La empresa insiste en que cada tropiezo es parte de la curva de aprendizaje en un terreno donde la innovación convive con el riesgo. La cápsula Nyx alcanzó la órbita terrestre y cumplió con la mayoría de los objetivos planteados antes de sufrir el accidente.