Alemania ha inaugurado su primera planta solar flotante en un lago de Baviera, con una capacidad de casi 2 megavatios y capaz de producir alrededor de dos gigavatios-hora (GWh) de electricidad al año. La planta utiliza la tecnología Skipp-Float, que permite instalar paneles solares de forma vertical con una orientación este-oeste, manteniendo una producción más estable y equilibrada a lo largo del día. La instalación ha demostrado tener efectos beneficiosos sobre la biodiversidad, creando nuevos hábitats para peces y aves acuáticas, y mejorando la calidad del agua al reducirse la evaporación. El proyecto cumple con los requisitos de las normativas hídricas nacionales y es una prueba de que las aguas interiores pueden convertirse en aliadas del desarrollo sostenible. La empresa SINN Power está estudiando cómo llevar esta tecnología más allá de los lagos, hacia entornos marinos, abriendo la puerta a parques solares flotantes en alta mar capaces de producir energía renovable a gran escala.