Un estudio de la Universidad de Maine sugiere que la evolución humana está experimentando una transición profunda, donde los cambios no se heredan a través del ADN, sino mediante el conocimiento, las normas sociales, las instituciones y las tecnologías. Esto se debe a la capacidad de transmitir conocimientos de forma acumulativa, lo que ha permitido a la humanidad resolver problemas que antes representaban barreras evolutivas. La cultura está neutralizando las presiones naturales que definían quién sobrevivía y quién no. Los autores del estudio proponen que esta transición no solo está alterando el mecanismo de la evolución humana, sino también la forma en que nos organizamos como especie. La educación, la salud pública, la resiliencia institucional y la cooperación global podrían convertirse en los nuevos factores clave de supervivencia. El estudio fue publicado en la revista BioScience y fue desarrollado por un grupo de investigadores de la Universidad de Maine. La fecha de publicación fue el 24.09.2025.