Melvin Vopson, investigador de la Universidad de Portsmouth, ha formulado una hipótesis audaz: la realidad sería un programa informático sustentado en reglas de información. Según Vopson, si el universo fuera digital, necesitaría mecanismos de compresión y optimización de datos para sostener su complejidad. Al estudiar patrones en sistemas biológicos y digitales, afirma haber encontrado indicios de esta “economía informacional”. La Segunda Ley de la Infodinámica, propuesta por Vopson, establece que la información sería el contrapeso invisible que mantiene la coherencia del universo. El investigador también cree que las mutaciones genéticas no son del todo aleatorias, sino que responden a un principio de optimización informacional. Su análisis del SARS-CoV-2 revelaría correlaciones entre datos y evolución viral, sugiriendo que la información, además de la energía, guía los procesos vitales. Aunque sus planteamientos despiertan interés, los expertos piden prudencia y recuerdan que las pruebas siguen siendo insuficientes.