Un equipo interdisciplinar de científicos ha identificado el patógeno que causó la peste de Justiniano, una de las pandemias más devastadoras de la historia. Los análisis de ADN antiguo revelaron la presencia de Yersinia pestis en restos humanos del Imperio bizantino. La investigación se centró en el yacimiento de Gerasa, en Jordania, donde se encontraron ocho dientes humanos que permitieron el análisis paleogenómico. Los resultados mostraron que los individuos portaban cepas casi idénticas de Yersinia pestis, lo que sugiere un brote rápido y devastador. La datación asociada a las muestras sitúa la presencia bacteriana entre 550 y 660 d.C. La investigación también reveló que las grandes pandemias no derivan de una única cepa ancestral, sino que surgen de manera repetida a partir de reservorios animales y variantes que emergen en distintos momentos y lugares. El equipo está liderado por Rays H. Y. Jiang y cuenta con el apoyo de la University of South Florida y la Florida Atlantic University.