Un estudio arqueológico de 225.000 huesos revela cómo los humanos hicieron crecer a los animales domesticados y empequeñecer a los salvajes durante los últimos 8.000 años. La cría selectiva, iniciada en la Edad Media, ha sido la causa principal de este cambio. Los campesinos seleccionaban animales más grandes para la reproducción, lo que llevó a un aumento en el tamaño corporal de especies domesticadas como vacas, ovejas, cerdos y cabras. Mientras tanto, los animales salvajes, perseguidos por la caza y desplazados por la expansión humana, comenzaron a menguar. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analiza huesos de más de 300 yacimientos arqueológicos en el sur de Francia y muestra un patrón inequívoco de aumento del tamaño corporal en especies domesticadas. La reducción del tamaño en animales salvajes es un síntoma de estrés ambiental y puede ser una herramienta valiosa para la conservación. El estudio destaca la influencia humana en la evolución de otras especies y la importancia de considerar el impacto actual de la agricultura intensiva, la urbanización masiva y el cambio climático.