Un estudio de la Universidad de Texas en Austin ha analizado los isótopos de calcio en los dientes de cuatro especies de dinosaurios y un cocodriliforme del Jurásico Tardío. Los científicos descubrieron que cada especie tenía su propio menú y que no competían por la misma comida. Los herbívoros elegían sus alimentos de manera rigurosa, prefiriendo hojas tiernas, brotes jóvenes o partes específicas de ciertas especies vegetales. Los carnívoros mostraron mayor diversidad de estrategias, algunos se enfocaban en cazar dinosaurios herbívoros, mientras que otros presentaban señales químicas que delatan un gusto particular por el pescado. El estudio, liderado por Liam Noris, demostró que la altitud no era el único factor que marcaba las diferencias en la dieta de los dinosaurios, sino que la calidad y tipo de planta que cada especie elegía era la clave. Esto concuerda con sus características físicas, como hocicos de distintas formas y tamaños, cuellos de diferente longitud y adaptaciones específicas que reforzaban estas conductas alimenticias tan marcadas.