Hace cincuenta años, la película Tiburón de Spielberg generó una leyenda terrorífica sobre los tiburones. Sin embargo, en la realidad, los tiburones son animales interesantes y no necesitan leyendas para ser atractivos. El tiburón ballena, de más de 25 metros de eslora, es un ejemplo de un tiburón gigante que no supone un peligro para los humanos, ya que se alimenta de pequeños animalillos marinos y no es un depredador. Los tiburones han existido desde el periodo Devónico de la Era Paleozoica y son eficaces depredadores. La sobrepesca, el aleteo y la industria de cosméticos y farmacéutica son algunas de las causas que han llevado a un descenso alarmante en las poblaciones de tiburones. Existen más de setenta especies de tiburones en el Mar Mediterráneo, pero ninguna de ellas supone un verdadero peligro para el hombre. Los documentales como los producidos por la factoría Cousteau revelan la verdad zoológica sobre los tiburones, en lugar de la pseudociencia-ficción.