Un estudio publicado en la revista Nature ha encontrado que la edad del padre también juega un papel fundamental en la salud del bebé. Los investigadores del Wellcome Sanger Institute en el Reino Unido, liderados por Raheleh Rahbari y Matthew Neville, han identificado que cerca del 80% de las nuevas mutaciones genéticas provienen de la línea germinal paterna. La selección egoísta de espermatogonias es el mecanismo que acelera la acumulación de mutaciones genéticas en los espermatozoides. Los resultados muestran que un hombre de 30 años tiene 1 espermatozoide con una mutación por cada 50, mientras que a los 70 años, esta cifra se dispara a 1 espermatozoide por cada 20. El estudio analiza más de 35,000 mutaciones en el esperma de 81 hombres de entre 24 y 75 años y encuentra que la mayoría de las mutaciones están asociadas a trastornos graves del neurodesarrollo. La congelación de esperma a una edad más temprana o técnicas de cribado genético podrían ser opciones para evitar esta acumulación de mutaciones.