Las supermanzanas 2.0 son un concepto urbano que busca imitar el comportamiento de un bosque urbano, ayudando a absorber CO₂, mejorar la calidad del aire y transformar la vida diaria de sus habitantes. La idea original de supermanzana nació en Barcelona, con el objetivo de reorganizar el espacio urbano agrupando entre 9 y 12 manzanas tradicionales para restringir el tráfico vehicular interior. En su versión 2.0, se potencia la renaturalización del entorno mediante la incorporación de vegetación abundante, superficies permeables y nuevos espacios de convivencia. El Ayuntamiento de Barcelona se ha fijado el objetivo de ganar 1,6 km² de espacio verde antes de 2030, lo que supone 1 m² por habitante. Un estudio de ISGlobal reveló que, si se implementaran las 503 supermanzanas previstas, se podría reducir la contaminación del aire en un 24%, evitando hasta 667 muertes prematuras al año por enfermedades respiratorias. Las supermanzanas 2.0 también buscan fomentar la movilidad activa, con un 64% de los trayectos en Barcelona siendo a pie en 2020. Sin embargo, existen desafíos y críticas al modelo actual, como el efecto rebote y la resistencia vecinal. Para mejorar el impacto ambiental, se recomienda aumentar la densidad de árboles grandes, conectar zonas verdes entre barrios y educar a la población sobre los beneficios de estos espacios.