Groenlandia ha perdido un 1,6% de su hielo en los últimos 30 años, lo que equivale a la superficie de Galicia. El glaciar Jakobshavn vierte al mar hasta 266 millones de toneladas de agua dulce al año, lo que genera remolinos que arrastran nutrientes y alimentan al fitoplancton. El estudio publicado en Nature muestra que el fitoplancton crece entre un 15% y un 40% durante el verano, y un 57% entre 1998 y 2018. Esto puede alterar la composición de especies en la zona, afectando a la biodiversidad y a la pesca local. El deshielo no solo sube el nivel del mar, sino que también reescribe la ecología de los océanos. Hay más de 250 glaciares en Groenlandia con vertidos similares, y el modelo de simulación puede aplicarse a otras regiones del planeta.