Nueva York ha luchado durante siglos contra la plaga de ratas, con una población estimada de tres millones, equivalente a un tercio de la población humana de la ciudad. Un estudio innovador empleó tecnologías de vanguardia, como inteligencia artificial y cámaras térmicas, para analizar el comportamiento de las ratas neoyorquinas. Los resultados mostraron que las ratas modulan su lenguaje de forma dinámica, ajustando sus chillidos ultrasónicos a la intensidad del ruido ambiental. En 2025, la población de ratas creció un 300%. Las ratas han desarrollado un lenguaje propio, adaptado al ruido de la metrópoli, lo que sugiere complejas dinámicas cognitivas y sociales. El estudio destaca la importancia de comprender la biología de los entornos urbanos, ya que para 2050, casi siete de cada diez personas vivirán en ciudades.