Nueva York es una ciudad de contrastes, donde las ratas han desarrollado un lenguaje adaptado al ruido urbano. Un equipo de investigadores de Nueva York y Alemania analizó a las ratas Rattus norvegicus con IA, cámaras térmicas y grabaciones ultrasónicas. Los resultados mostraron que sus chillidos cambian según el entorno, siendo más suaves en la superficie y más potentes en el metro. Incluso durante el paso de ambulancias, sus vocalizaciones aparecían por encima de las sirenas. Las ratas han creado un idioma propio, moldeado por la metrópoli. El estudio también arrojó datos sobre sus dinámicas sociales, mostrando que los jóvenes se desplazan en grupo mientras los adultos lo hacen solos. Para 2050, siete de cada diez personas vivirán en entornos urbanos, y animales como ratas, palomas o mapaches no son visitantes indeseados, sino habitantes que coevolucionan con nosotros. La ciudad moldea voces, conductas y formas de vida, tanto humanas como animales.