La guerra en Ucrania ha puesto en riesgo una extensa red de instalaciones nucleares, incluyendo la central de Zaporiyia, la mayor de Europa, y el Instituto de Física y Tecnología de Járkov, que alberga el dispositivo Neutron Source, con varias decenas de kilos de uranio enriquecido. El instituto ha sufrido más de 70 impactos de munición rusa, lo que hace temer un accidente radiológico. La central de Zaporiyia ha estado en manos rusas desde 2022 y ha sufrido repetidos ataques que han puesto en riesgo la refrigeración de los seis reactores. La guerra ha convertido infraestructuras nucleares civiles en daños colaterales, y los expertos recuerdan que ninguna central ni laboratorio de investigación en Ucrania fue construido para soportar impactos directos de municiones modernas. El personal del instituto de Járkov continúa trabajando en proyectos de fusión nuclear y experimentos con hidrógeno radiactivo, pese al peligro cotidiano. La situación es crítica, y un accidente radiológico podría dispersar materiales contaminantes por amplias zonas de Europa del Este. La fecha de febrero de 2025 es relevante, ya que un dron ruso perforó la estructura de acero que cubre el reactor 4 de Chernóbil. La estación transformadora en las inmediaciones de la central de Kursk, en territorio ruso, fue dañada por restos de un dron ucraniano interceptado en agosto.