La misión Bión M2 regresó a la Tierra el 19 de septiembre de 2025, después de casi un mes en órbita, con una tripulación de 75 ratones, moscas, semillas y microorganismos. La cápsula utilizada fue una sharik, descendiente directa de las misiones Vostok y Vosjod, con un diseño que impone limitaciones en la reentrada y depende de retrocohetes en los paracaídas para reducir la velocidad antes de tocar suelo. La misión puso a prueba la biología en condiciones extremas, incluyendo la radiación y la microgravedad, y dejó imágenes insólitas, como un aterrizaje balístico y un incendio inesperado. De los 75 ratones, diez murieron en distintos momentos del vuelo, y los investigadores del Instituto de Problemas Biomédicos de Rusia analizarán los daños celulares, la acumulación de radiación y los efectos en órganos clave. La misión es la 13ª del programa Bión desde 1973, y aunque los accidentes son habituales, cada vuelo ofrece información crítica para el futuro. Rusia planea usar estos resultados para diseñar la futura estación orbital ROS y preparar misiones más largas y expuestas a la radiación, incluida la Luna.