En 1912, se detectaron partículas que atraviesan la Tierra desde regiones lejanas del universo, conocidas como rayos cósmicos. Un equipo de la Universidad Estatal de Michigan ha avanzado en el descubrimiento de su origen. Utilizando el telescopio espacial XMM-Newton, han detectado una nebulosa de viento de púlsar que actúa como un PeVatron, acelerando partículas a velocidades extremas. Los PeVatrons son estructuras astrofísicas naturales que disparan partículas a velocidades cercanas a la luz. La nebulosa identificada es una de las pocas fuentes claras de estos fenómenos. El análisis de esta región ofrece claves para entender cómo se producen los rayos cósmicos. Un grupo de estudiantes universitarios también estudió otras posibles fuentes utilizando el telescopio Swift de la NASA, aunque no encontraron señales concluyentes. El hallazgo acorta la distancia entre lo que se intuye y lo que se puede demostrar sobre el origen de los rayos cósmicos. La investigación se presentó en la 246.ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense.