En septiembre de 2015, el observatorio LIGO detectó por primera vez ondas gravitacionales, una predicción de Einstein en 1916. Estas ondas se producen cuando objetos masivos aceleran violentamente, como la fusión de dos agujeros negros. LIGO está compuesto por dos brazos en forma de 'L' de 4 kilómetros de largo, con espejos y láseres que detectan las ondas. Desde 2015, se han detectado más de 300 fusiones de agujeros negros. La ciencia de ondas gravitacionales ha abierto una nueva era en la astronomía, permitiendo 'escuchar' eventos energéticos del cosmos. Proyectos como Gravity Spy y Black Hole Hunters permiten a cualquier persona contribuir a la investigación. El futuro de la astronomía gravitacional incluye misiones como el observatorio espacial LISA, que podrá observar ondas gravitacionales de eventos lejanos.