Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Princeton detectó una anomalía en las órbitas de unos cincuenta objetos del Cinturón de Kuiper, lo que sugiere la presencia de un cuerpo masivo, quizá del tamaño de la Tierra, ejerciendo una atracción gravitacional constante. Este nuevo mundo, bautizado como Planeta Y, podría tener una masa entre la de Mercurio y la de la Tierra, y orbitar entre 100 y 200 veces más lejos del Sol que la Tierra. El Planeta Y estaría tan apartado que reflejaría apenas un hilo de luz, casi imposible de detectar. La hipótesis, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, no describe un planeta gigante como el mítico Planeta Nueve, sino algo más pequeño, rocoso y silencioso. El Observatorio Vera C. Rubin, recién inaugurado en Chile, podría resolver el misterio. Su campo de visión permitirá descubrir miles de nuevos objetos del Cinturón de Kuiper en los próximos años. Si el Planeta Y está ahí fuera, dicen los investigadores, ese telescopio lo verá. La posibilidad de que haya otra Tierra perdida en la oscuridad, orbitando más allá de los límites conocidos, despierta una mezcla de vértigo y esperanza. Quizá sea solo una ilusión estadística. O quizá, como sugiere Amir Siraj, nuestro sistema solar aún guarda secretos tan profundos como el universo que lo rodea.