La investigación sobre el cerebro de adolescentes ha revelado que durante la adolescencia, el cerebro reconfigura sus circuitos de recompensa para que las voces de desconocidos sean más gratificantes que la voz de la madre. Un estudio con 46 niños y adolescentes de entre 7 y 16 años expuso a los participantes a grabaciones de palabras sin sentido pronunciadas por la voz de su madre y voces desconocidas. La resonancia magnética funcional (fMRI) mostró que en los niños más pequeños, la voz de la madre activaba los centros de recompensa del cerebro, mientras que en los adolescentes, las voces desconocidas tenían una mayor actividad en estas regiones. Esto sugiere que alrededor de los 13,5 años, el cerebro de los adolescentes comienza a priorizar las conexiones sociales con desconocidos sobre la relación con la madre. Este cambio se considera un proceso adaptativo esencial para la madurez y la independencia.