El psiquiatra y neurólogo alemán Borwin Bandelow explica que las películas de terror pueden compararse con subir a una montaña rusa, ya que producen una intensa emoción y liberan hormonas del miedo y endorfinas. El director de cine Wes Craven describe las películas de terror como un 'campo de entrenamiento para la psique', permitiendo a los seres humanos prepararse psicológicamente para los peligros de la vida real. Desde 2020, el Laboratorio de Miedo Recreativo de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, investiga por qué nos exponemos voluntariamente a situaciones que nos provocan temor. Los psicólogos Scrivner y Clasen identificaron tres grupos de fanáticos del terror y afirman que los espectadores del terror no son consumidores pasivos, sino que aplican estrategias para alcanzar un 'punto óptimo de miedo'. El codirector del laboratorio, Mathias Clasen, señala que la clave está en la dosis justa de miedo para que sirva como herramienta de aprendizaje. El Laboratorio de Miedo Recreativo también encontró que el miedo recreativo puede influir positivamente en nuestra capacidad para afrontar el estrés, sirviendo como una forma de desarrollo emocional personal. El año 1922 es destacado por la creación de la película 'Nosferatu: Sinfonía del Horror', considerada una obra maestra del cine mudo.