Un estudio publicado en la revista Acta Psychologica analiza 87 pares de gemelos idénticos criados aparte y concluye que la educación marca la diferencia en sus niveles de inteligencia. Los investigadores, Jared Horvath y Katie Fabricant, encontraron que las parejas con educación similar diferían apenas seis puntos en promedio en su coeficiente intelectual, mientras que las que estudiaron en sistemas o países distintos podían llegar a separarse hasta quince puntos. El estudio cuestiona la idea de que la inteligencia está determinada principalmente por la genética y sugiere que la educación puede alterar los mismos indicadores que se usaban como prueba del origen genético de la inteligencia. Los autores llaman a abandonar los grandes estudios agregados y concentrarse en historias individuales, donde los detalles de la vida cotidiana revelen su verdadero impacto. El estudio se basa en un análisis de un siglo de datos y concluye que la educación pesa más que la herencia en el CI de gemelos separados.