En la década de 1950, el Pentágono construyó una base subterránea en Groenlandia, llamada Camp Century, con el propósito oficial de estudiar el comportamiento del hielo y probar técnicas de habitabilidad en climas extremos. Sin embargo, la verdadera intención era desarrollar un programa paralelo conocido como Proyecto Iceworm, que consistía en excavar una red de túneles bajo el hielo y desplegar más de 600 misiles nucleares de alcance medio. La base fue construida en 1959 y abandonada en 1967 debido a los movimientos naturales del glaciar. En 2024, la NASA detectó estructuras subterráneas a unos 30 metros bajo el hielo utilizando un radar aéreo. El hallazgo reabrió el debate sobre los restos de la Guerra Fría y sus riesgos ambientales. La base albergaba alrededor de 200.000 litros de combustible diésel, 24 millones de litros de aguas residuales sin tratar y una cantidad considerable de PCB, compuestos organoclorados con efectos tóxicos persistentes.