China ha demostrado su capacidad para reabastecer naves en órbita geoestacionaria, un logro que solo Estados Unidos había alcanzado hasta ahora. El satélite Shijian-25, lanzado el 6 de enero, ha puesto a prueba tecnologías de reabastecimiento y mantenimiento orbital. Esto supone un avance significativo en la carrera espacial y un desafío para Estados Unidos. China ha estado trabajando en este campo desde 2016, cuando ensayó con el sistema Tianyuan-1, y en 2021, cuando el Shijian-21 capturó y desplazó un satélite Beidou fuera de servicio. Mientras tanto, Estados Unidos ha enfrentado problemas técnicos y sobrecostes en su programa de reabastecimiento de satélites. El objetivo de China es convertirse en la principal potencia espacial hacia 2050, y su estrategia incluye ofrecer acceso a su infraestructura espacial a más de 150 países a través de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda. En 2024, China realizó 68 lanzamientos y planea superar las 100 misiones anuales. El dominio del reabastecimiento orbital es clave para controlar el futuro del espacio.