Los gatos tienen una capacidad notable para orientarse y regresar a su hogar, conocida como 'instinto de orientación'. Un estudio de 1954 realizado por H. Precht y E. Lindenlaub encontró que el 60% de los gatos podían elegir la salida correcta en un laberinto circular a distancias de hasta 5 kilómetros de su hogar. Sin embargo, a distancias mayores, esta capacidad disminuye significativamente. Los gatos pueden utilizar los campos geomagnéticos de la Tierra y su agudo sentido del olfato para orientarse. Hay casos documentados de gatos que han recorrido distancias de hasta 130 kilómetros en 2.5 años para regresar a su hogar. La mayoría de los gatos perdidos suelen ser encontrados a menos de 500 metros de donde se escaparon. La capacidad de un gato para regresar a su hogar puede depender de factores como su experiencia previa al aire libre, su salud y la familiaridad con el entorno.