En la Sierra de Aragoncillo, Guadalajara, se encuentra un bosque petrificado que data de hace más de 280 millones de años, durante el período Pérmico. Una erupción volcánica cubrió la zona con lava y ceniza, iniciando el proceso de fosilización. El bosque se conserva en posición de vida, con raíces ancladas en el suelo original, lo que lo hace único. Fue reconocido como lugar de interés geológico mundial en 1998 y forma parte del Geoparque Molina-Alto Tajo. A pesar de su importancia, ha sufrido expolios y extracción ilegal de fragmentos. Los expertos insisten en la necesidad de protección legal más sólida. El bosque petrificado es un documento natural que ofrece pistas sobre el clima, vegetación y actividad volcánica de la Tierra hace cientos de millones de años.