La Tierra no es un planeta extraordinario en cuanto a su tamaño o composición, ya que mundos rocosos como el nuestro abundan en la galaxia. Sin embargo, lo que es raro es la presencia de agua en estos planetas. Según un artículo científico reciente, los procesos químicos que ocurren durante la formación planetaria destruyen gran parte del agua disponible. Esto pone en duda la abundancia de mundos oceánicos y replantea la estrategia para encontrar vida en otros rincones del cosmos. Los telescopios Kepler y TESS han confirmado que los planetas terrestres son comunes alrededor de otras estrellas. Las simulaciones recientes muestran que los planetas rocosos pasan por una fase de océanos de magma, con atmósferas ricas en hidrógeno, lo que resulta en menos agua en superficie y atmósfera de lo que se pensaba. Los mundos Hycean, planetas hipotéticos cubiertos por océanos y con atmósferas de hidrógeno, parecen ser más raros de lo imaginado. La conclusión del trabajo es paradójica: planetas del tamaño y composición de la Tierra son comunes, pero con agua abundante, mucho menos. Esto convierte a nuestro planeta en un ejemplo típico en su estructura, pero excepcional por la presencia de océanos que permiten la vida.