El plancton es fundamental para mantener el equilibrio de la vida en el océano, produciendo oxígeno, alimentando a peces y ballenas, y capturando carbono. El fitoplancton produce cerca de la mitad del oxígeno del planeta y captura alrededor de 10 gigatoneladas de carbono cada año. Sin embargo, el cambio climático está alterando profundamente al plancton, lo que podría llevar a que deje de ser un aliado y se convierta en un enemigo. En algunas zonas, el plancton se desplaza hacia latitudes más frías y pierde diversidad. La caída de la productividad del fitoplancton ya se percibe, con una reducción del 65% en el Golfo de Maine en dos décadas. Se han propuesto técnicas como la fertilización con hierro para estimular floraciones de fitoplancton, pero generan controversia. La verdadera solución pasa por reducir las emisiones globales y proteger el equilibrio natural de los océanos.