La pérdida de hielo en Groenlandia ha alcanzado un punto de no retorno, con un deshielo de un 1,6% en los últimos 30 años, equivalente al área de Galicia. La temperatura del aire ha aumentado 3 grados Celsius entre 2007-2012 y 1979-2000. El deshielo ha provocado un aumento de agua dulce, con 266 millones de toneladas anuales que se descargan al mar, lo que a su vez ha aumentado el crecimiento del fitoplancton un 40% en verano. El estudio de la NASA y la Universidad de San José State encontró que el crecimiento del fitoplancton puede tener consecuencias negativas en el ecosistema, alterando la cadena alimenticia y afectando a las actividades pesqueras. El método de simulación utilizado es adaptable a otros sistemas, lo que sugiere que otros glaciares que terminan en el mar también pueden estar experimentando un fenómeno similar.