La luna helada de Saturno, Encelado, tiene un diámetro de 500 kilómetros y se consideraba demasiado fría para albergar vida. Sin embargo, los datos recogidos por la sonda Cassini entre 2004 y 2017 han cambiado esta percepción. Se ha descubierto un océano de agua salada bajo la corteza de hielo, similar a los mares terrestres. La detección de chorros de agua que emergen por grietas en el polo sur de la luna ha permitido analizar su composición. Un estudio publicado en la revista Nature Astronomy ha identificado moléculas orgánicas complejas que se originan directamente del océano interior, lo que podría ser fundamental para la aparición de vida. El equipo liderado por Nozair Khawaja ha trabajado durante años para analizar en detalle la composición de las partículas de hielo recogidas por la sonda Cassini en 2008. La Agencia Espacial Europea está estudiando la posibilidad de una futura misión para explorar Encelado y confirmar si existen formas de vida en la luna. La fecha de la recogida de datos es de 2008 y la velocidad de recogida de muestras fue de 18 kilómetros por segundo.