Encélado, una luna de Saturno, ha pasado de ser un satélite helado sin mayor atractivo a convertirse en el candidato más prometedor en la búsqueda de vida extraterrestre. La misión Cassini descubrió un océano subterráneo en 2005 y ahora se ha detectado la presencia de moléculas orgánicas en los chorros helados que emergen de su polo sur. Estas moléculas, como compuestos alifáticos, éteres y fragmentos que contienen nitrógeno y oxígeno, son precursores de la vida. Encélado cumple con los cuatro criterios clásicos de habitabilidad: agua líquida, fuente de energía, elementos químicos esenciales y moléculas orgánicas. La Agencia Espacial Europea (ESA) está considerando enviar una misión dedicada a Encélado para recolectar muestras prístinas del océano y analizarlas en busca de biomarcadores. El diámetro de Encélado es de apenas 500 kilómetros y la velocidad de los granos helados que emergen de su polo sur es de casi 65.000 km/h. El hallazgo de moléculas orgánicas en Encélado ha reavivado la búsqueda de vida en el universo y plantea la pregunta de si estamos solos en el universo.