La empresa Reflect Orbital planea lanzar una constelación de satélites espejados que reflejen la luz solar hacia la Tierra, permitiendo que las granjas fotovoltaicas sigan generando electricidad durante la noche. El primer satélite, EARENDIL-1, se lanzará en abril de 2026 y tendrá un espejo de 18 metros de lado. La empresa prevé desplegar miles más, hasta alcanzar una red de 4.000 satélites para 2030. Sin embargo, la comunidad científica ve en esta visión un espejismo peligroso, ya que la contaminación lumínica podría alterar los ciclos naturales de la vida en la Tierra. La empresa ha conseguido 1,25 millones de dólares del programa de innovación de la Fuerza Aérea estadounidense y promete 'energía limpia y continua, sin límites terrestres'. Los científicos advierten que la luz reflejada podría interferir con observaciones astronómicas e incluso dañar los sensores ópticos de los observatorios. La empresa mantiene su discurso mesiánico, pero el camino hacia una red funcional de cientos de miles de espejos será una carrera cuesta arriba contra la física, la biología y la regulación internacional.